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quinta-feira, 29 de janeiro de 2015

Beato Francisco Zirano, OFMConv.

29 de enero 
Beato Fra Francisco ZIRANO, OFMConv 

La Congregación para el Culto Divino, con Decreto n. 546/14 del 10 de diciembre del 2014, en respuesta a la petición de la Orden, ha concedido a nuestra familia religiosa en todo el mundo, que la memoria, obligatoria, del beato Francisco Zirano se celebre todos los años el 29 de enero, el primer día libre tras el 25, día de su muerte, en 1603, en Argelia.
Se adjuntan los textos litúrgicos aprobados por la misma Congregación en italiano y latín, con las traducciones en las otras tres lenguas oficiales de la Orden. Se ruega a quienes deseen traducirlos a otras lenguas usadas por los hermanos en la liturgia de otras partes del mundo, tomen como base el texto italiano.


Español:

29 de enero
BEATO FRANCISCO ZIRANO, OFMConv. 
SACERDOTE Y MARTIR
Nació en Sassari (Cerdeña) el año 1561, de familia humilde. Habiendo entrado en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales en su ciudad, fue ordenado sacerdote en 1586. Su celo de caridad hacia el prójimo se orientó hacia la vocación misionera en 1599, cuando se comprometió a liberar a un primo hermano y compañero esclavo en Argel en el 1590 para procurar que su familiar no renegase de la fe. Llegado a África en julio de 1602 e impedido para realizar redenciones por la guerra, que explotó entonces entre el reino cabila de Cuco, aliado de España, y el régimen turco de Argel, fue hecho prisionero como espía y condenado a muerte. Instado a hacerse mahometano para salvar la vida, se negó repetidas veces con firmeza, prefiriendo morir desollado vivo. Murió el 25 de enero de 1603, proclamando su fidelidad a Cristo y a su vocación franciscana, e implorando la luz de la fe para los verdugos que habían renegado de ella.
Del Común de Mártires
COLECTA
Oh Dios, que has suscitado en el beato Francisco, sacerdote, el ardor de arriesgar la vida para liberar al prójimo, permaneciendo fiel a Cristo hasta el martirio, por su intercesión concédenos testimoniar el Evangelio con fe viva, caridad activa y esperanza cierta. Por nuestro Señor..

Del Común de un mártir, con los salmos propios del día.
OFICIO DE LECTURA
SEGUNDA LECTURA
De la deposición sobre el martirio de Juan Andrés de Cagliari.(Antonio Daza, Chronica, pars IV, c. 51, Valladolid 1611, pp. 257-258)
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
En Valladolid, el 29 de marzo de 1606, ante mi Francisco de Santander, Fray Antonio Daza, en nombre de la Orden del Padre San Francisco, presentó por testigo a Juan Andrés Sardo, natural de Cerdeña. Habiendo hecho juramento a Dios y al símbolo de la Cruz, en el que puso su mano derecha según la ley, prometió decir la verdad sobre los hechos de los que tenía conocimiento.
Preguntado respecto a la demanda, el testigo declaró que sobre el contenido de la petición, lo que él sabía era que: mientras estaba cautivo en la ciudad de Argel, más de 22 años, el padre fray Mateo de Aguirre envió, con una carta para el rey don Felipe, nuestro soberano, a su compañero fray Francisco de la Orden de San Francisco, de quien no conoce el apellido, sólo que era un hermano sacerdote, de unos 30 años de edad, barbicastaño, de mediana estatura, natural de la ciudad de Sassari, del reino de Cerdeña. Los moros que le guiaban, le traicionaron con engaño, por lo que en lugar de conducirle al puerto para el embarque, lo llevaron al territorio de los turcos, donde fue hecho prisionero por los ministros del rey de Argel. No aceptaron la petición de rescate y, considerando que fuese el dicho fray Mateo de Aguirre, le condenaron a muerte. Le condujeron, para ejecutar la sentencia, a la ciudad de Argel, junto al Diwán, es decir, el Consejo, donde se determinó que le desollasen vivo, y le metieron en un foso hasta la cintura.
Este testigo vio como los moros y los turcos, mientras le llevaban al martirio, le persuadían que renegase de nuestra santa fe católica, y que fray Francisco, profesando y predicando la verdad de nuestra santa fe, decía que en esa había nacido y que en esa quería morir. Viendo esto, trajeron un verdugo griego renegado, que no tenía orejas, quien afirmaba que se las habían cortado los cristianos y que el hombre que estaba ante él debía pagar por esto. Así pues, el testigo vio como el verdugo se acercó con un cuchillo al condenado que tenía las manos atadas y había sido metido en el dicho foso excavado en tierra; allí le asestó un tajo de la oreja hacia atrás, haciéndole un corte hasta la cintura, y fray Francisco lo soportaba con grandísima firmeza, invocando el santísimo nombre de Jesús y de nuestra Señora, recitando los salmos. El verdugo continuó desollándole con enorme crueldad. Llegado a las manos, le cortó la piel y le amputó las manos a la altura de las muñecas, y luego hizo lo mismo con los pies. Mientras le desollaba los cuartos delanteros, este testigo vio que cuando el verdugo, arrancando la piel, llegaba a la boca del estómago, el dicho fray Francisco, con tremendo dolor, vueltos los ojos al cielo dijo: «En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu: me has redimido, Señor, Dios fiel». Con estas palabras expiró.
El verdugo acabó de desollarle y, cogiendo la piel, la llenó de paja y la puso encima de la puerta que llaman de Babasón. El cuerpo y los huesos los arrojaron en el campo. Este testigo y otros cristianos esclavos, yendo a recogerlos, no hallaron los dichos huesos, pero supo que otros los habían recogido y llevado a tierra de cristianos.
RESPONSORIO Cf. Gal 6,14; 2,20; Fil 1,29
R. En cuanto a mí, ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, * que me amó y se entregó a sí mismo por mí!

V. Referente a Cristo, a mí se me dio la gracia no sólo de creer en él, sino también de padecer por él.
R. ¡Que me amó y se entregó a sí mismo por mí!
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Latim:


Die 29 ianuarii
B. FRANCISCI ZIRANO, OFMCONV.
PRESBYTERIS ET MARTYRIS

Natus est Sacceri in Sardinia anno 1564 ex humili familia. In ordinem fratrum minorum conventualium ingressus, sacerdos anno 1586 ordinatus est. Mirabili succensus caritate, consobrinum et sodalem suum, qui olim Icosium (Algeri) in servitutem abductus erat, liberare voluit, ne Christi fidem desereret. Cum in Africam pervenisset, nullum tamen Christianum redimere potuit propter bellum, quod eo tempore regulus quidam regionis Cabiliae, Hispaniae socius, cum Turcis Icosium insidentibus gerebat. Captus igitur a Turcis tamquam emissarius, capite damnatus est. Quamvis ad apostasiam identidem impelleretur, strenuissime denegavit et vivum deglubi maluit quam fidem deserere. Pro tortoribus gratiam fidei a Domino exposcens, mortuus est anno 1603 die 25 ianuarii.
De Communi martyrum
COLLECTA
Deus, qui beátum Francíscum, presbýterum, succendísti, ut pro libertáte próximi daret se perículo et usque ad martýrium persevérans in Christo manéret, eius nobis intercessióne concéde fidem vivam, actuósam caritátem et spem certam,ad testificándum Evangélium. Per Dominum.

De Communi martyrum: pro uno martyre, vel de Communi pastorum: pro presbyteris.
AD OFFICIUM LECTIONIS
LECTIO ALTERAEx testimonio super martyrio auctore Iohanne Andrea Calaritano.(Antonio Daza, Chronica, pars IV, c. 51, Valladolid 1611, pp. 257-258)
In manibus tuis, Domine, commendo spiritum meum
Vallisoleti die 29 martii anni 1606, coram me Francisco Santanderiensi, Antonius Daza nomine ordinis sancti Francisci testem produxit Iohannem Andream Sardum natione. Qui, postquam in nomen Dei iuraverat, dextera in signum crucis rite imposita, pollicitus est se veritatem dicturum de quibus certior factus esset.
Cum igitur de re interrogaretur, haec novisse testatus est: dum ipse viginti duo iam annos amplius Icosii in custodia teneretur, Matthaeum quendam Aguirrensem ad Philippum regem litteras misisse per sodalem suum Franciscum, cuius cognomen rettulit ignorare; hoc enim solum sibi compertum, illum sacerdotem esse ordinis sancti Francisci, annorum fere triginta, fuscae barbae ac mediocris staturae, natione Sardum ex oppido Sacceri. Quem indigenae, quibuscum iter faciebat, fraude eum prodiderunt et duxerunt non ad portum, unde in Hispaniam navigandum erat, sed in Turcarum fines, ubi a ministris Icositani regis captus est. Qui cum Franciscum redimi nollent, quippe quod putarent eum esse Matthaeum Aguirrensem, quem supra memoravimus, capite damnaverunt. Tum Icosium deductus est ibique consilium, quod Arabice diwan nuncupatur, decrevit ut vivus degluberetur; itaque in foveam usque ad lumbos eum iniecerunt.
Praeterea, cum Mauri et Turcae Franciscum ad supplicium ducerent atque impellerent ad fidem nostram catholicam deserendam, tum vero, sanctae fidei veritatem professus, dicebat se in hac fide esse natum et in eadem velle mori. Quae cum audissent, carnificem ilico arcessiverunt. Hic erat Graecus natione, fidei Christianae desertor atque orbus auribus, quas dictitabat olim a Christianis sibi amputatas esse; quapropter reum ipsum, quem tunc tamquam Christianum ad supplicium ferebatur, poenas pro tanto damno sibi illato pensurum. Carnifex igitur cultrum tenens ad Franciscum appropinquavit manibus revinctum et in fovea, in quam iniectus erat, iacentem, et cutem eius insecuit ab altera aure usque ad medium corpus, cum martyr, tantam saevitiam mirabili patientia perpessus, nihil nisi sacratissimum nomen Iesu beatamque Virginem Mariam invocaret vel psalmos recitaret. Dein tortor fera immanitate eum deglupsit, donec artus adortus, circumcisa cute, manus pedesque amputavit. Cum denique pectus laceraret et cutem usque ad summum stomachum diriperet, Franciscus cruciatibus ardens suspexit ad caelum et exclamavit: “In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum: redemisti me, Domine Deus veritatis”. Et his dictis emisit spiritum.
Tum demum carnifex supplicium martyris consummavit et pellem collectam ac stramentis impletam fixit in porta quae Babason dicitur. Membra et ossa eius per campos disiecta testis hic et nonnulli Christiani, qui in eadem servitute erant, quamvis diligenter conquisissent, invenire non potuerunt; postea autem reliquias illas a quibusdam constitit esse collectas ut religiose asservarentur.
RESPONSORIUM Cf. Gal 6,14; 2,20; Fil 1,29
R. Mihi autem absit gloriari nisi in cruce Domini nostri Iesu Christi, * qui dilexit me et tradidit seipsum pro me.

V. Mihi data est gratia non solum ut in Christum credam, sed ut etiam pro illo patiar.
R. Qui dilexit me et tradidit seipsum pro me.

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http://www.ofmconv.net/index.php?option=com_content&view=article&id=3897&Itemid=785&lang=es

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