Ordem dos Frades Menores Conventuais - Custódia Provincial Imaculada Conceição dos Franciscanos Conventuais do Rio de Janeiro - PAZ & BEM!!!

quinta-feira, 29 de janeiro de 2015

Beato Francisco Zirano, OFMConv.

29 de enero 
Beato Fra Francisco ZIRANO, OFMConv 

La Congregación para el Culto Divino, con Decreto n. 546/14 del 10 de diciembre del 2014, en respuesta a la petición de la Orden, ha concedido a nuestra familia religiosa en todo el mundo, que la memoria, obligatoria, del beato Francisco Zirano se celebre todos los años el 29 de enero, el primer día libre tras el 25, día de su muerte, en 1603, en Argelia.
Se adjuntan los textos litúrgicos aprobados por la misma Congregación en italiano y latín, con las traducciones en las otras tres lenguas oficiales de la Orden. Se ruega a quienes deseen traducirlos a otras lenguas usadas por los hermanos en la liturgia de otras partes del mundo, tomen como base el texto italiano.


Español:

29 de enero
BEATO FRANCISCO ZIRANO, OFMConv. 
SACERDOTE Y MARTIR
Nació en Sassari (Cerdeña) el año 1561, de familia humilde. Habiendo entrado en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales en su ciudad, fue ordenado sacerdote en 1586. Su celo de caridad hacia el prójimo se orientó hacia la vocación misionera en 1599, cuando se comprometió a liberar a un primo hermano y compañero esclavo en Argel en el 1590 para procurar que su familiar no renegase de la fe. Llegado a África en julio de 1602 e impedido para realizar redenciones por la guerra, que explotó entonces entre el reino cabila de Cuco, aliado de España, y el régimen turco de Argel, fue hecho prisionero como espía y condenado a muerte. Instado a hacerse mahometano para salvar la vida, se negó repetidas veces con firmeza, prefiriendo morir desollado vivo. Murió el 25 de enero de 1603, proclamando su fidelidad a Cristo y a su vocación franciscana, e implorando la luz de la fe para los verdugos que habían renegado de ella.
Del Común de Mártires
COLECTA
Oh Dios, que has suscitado en el beato Francisco, sacerdote, el ardor de arriesgar la vida para liberar al prójimo, permaneciendo fiel a Cristo hasta el martirio, por su intercesión concédenos testimoniar el Evangelio con fe viva, caridad activa y esperanza cierta. Por nuestro Señor..

Del Común de un mártir, con los salmos propios del día.
OFICIO DE LECTURA
SEGUNDA LECTURA
De la deposición sobre el martirio de Juan Andrés de Cagliari.(Antonio Daza, Chronica, pars IV, c. 51, Valladolid 1611, pp. 257-258)
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
En Valladolid, el 29 de marzo de 1606, ante mi Francisco de Santander, Fray Antonio Daza, en nombre de la Orden del Padre San Francisco, presentó por testigo a Juan Andrés Sardo, natural de Cerdeña. Habiendo hecho juramento a Dios y al símbolo de la Cruz, en el que puso su mano derecha según la ley, prometió decir la verdad sobre los hechos de los que tenía conocimiento.
Preguntado respecto a la demanda, el testigo declaró que sobre el contenido de la petición, lo que él sabía era que: mientras estaba cautivo en la ciudad de Argel, más de 22 años, el padre fray Mateo de Aguirre envió, con una carta para el rey don Felipe, nuestro soberano, a su compañero fray Francisco de la Orden de San Francisco, de quien no conoce el apellido, sólo que era un hermano sacerdote, de unos 30 años de edad, barbicastaño, de mediana estatura, natural de la ciudad de Sassari, del reino de Cerdeña. Los moros que le guiaban, le traicionaron con engaño, por lo que en lugar de conducirle al puerto para el embarque, lo llevaron al territorio de los turcos, donde fue hecho prisionero por los ministros del rey de Argel. No aceptaron la petición de rescate y, considerando que fuese el dicho fray Mateo de Aguirre, le condenaron a muerte. Le condujeron, para ejecutar la sentencia, a la ciudad de Argel, junto al Diwán, es decir, el Consejo, donde se determinó que le desollasen vivo, y le metieron en un foso hasta la cintura.
Este testigo vio como los moros y los turcos, mientras le llevaban al martirio, le persuadían que renegase de nuestra santa fe católica, y que fray Francisco, profesando y predicando la verdad de nuestra santa fe, decía que en esa había nacido y que en esa quería morir. Viendo esto, trajeron un verdugo griego renegado, que no tenía orejas, quien afirmaba que se las habían cortado los cristianos y que el hombre que estaba ante él debía pagar por esto. Así pues, el testigo vio como el verdugo se acercó con un cuchillo al condenado que tenía las manos atadas y había sido metido en el dicho foso excavado en tierra; allí le asestó un tajo de la oreja hacia atrás, haciéndole un corte hasta la cintura, y fray Francisco lo soportaba con grandísima firmeza, invocando el santísimo nombre de Jesús y de nuestra Señora, recitando los salmos. El verdugo continuó desollándole con enorme crueldad. Llegado a las manos, le cortó la piel y le amputó las manos a la altura de las muñecas, y luego hizo lo mismo con los pies. Mientras le desollaba los cuartos delanteros, este testigo vio que cuando el verdugo, arrancando la piel, llegaba a la boca del estómago, el dicho fray Francisco, con tremendo dolor, vueltos los ojos al cielo dijo: «En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu: me has redimido, Señor, Dios fiel». Con estas palabras expiró.
El verdugo acabó de desollarle y, cogiendo la piel, la llenó de paja y la puso encima de la puerta que llaman de Babasón. El cuerpo y los huesos los arrojaron en el campo. Este testigo y otros cristianos esclavos, yendo a recogerlos, no hallaron los dichos huesos, pero supo que otros los habían recogido y llevado a tierra de cristianos.
RESPONSORIO Cf. Gal 6,14; 2,20; Fil 1,29
R. En cuanto a mí, ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, * que me amó y se entregó a sí mismo por mí!

V. Referente a Cristo, a mí se me dio la gracia no sólo de creer en él, sino también de padecer por él.
R. ¡Que me amó y se entregó a sí mismo por mí!
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Latim:


Die 29 ianuarii
B. FRANCISCI ZIRANO, OFMCONV.
PRESBYTERIS ET MARTYRIS

Natus est Sacceri in Sardinia anno 1564 ex humili familia. In ordinem fratrum minorum conventualium ingressus, sacerdos anno 1586 ordinatus est. Mirabili succensus caritate, consobrinum et sodalem suum, qui olim Icosium (Algeri) in servitutem abductus erat, liberare voluit, ne Christi fidem desereret. Cum in Africam pervenisset, nullum tamen Christianum redimere potuit propter bellum, quod eo tempore regulus quidam regionis Cabiliae, Hispaniae socius, cum Turcis Icosium insidentibus gerebat. Captus igitur a Turcis tamquam emissarius, capite damnatus est. Quamvis ad apostasiam identidem impelleretur, strenuissime denegavit et vivum deglubi maluit quam fidem deserere. Pro tortoribus gratiam fidei a Domino exposcens, mortuus est anno 1603 die 25 ianuarii.
De Communi martyrum
COLLECTA
Deus, qui beátum Francíscum, presbýterum, succendísti, ut pro libertáte próximi daret se perículo et usque ad martýrium persevérans in Christo manéret, eius nobis intercessióne concéde fidem vivam, actuósam caritátem et spem certam,ad testificándum Evangélium. Per Dominum.

De Communi martyrum: pro uno martyre, vel de Communi pastorum: pro presbyteris.
AD OFFICIUM LECTIONIS
LECTIO ALTERAEx testimonio super martyrio auctore Iohanne Andrea Calaritano.(Antonio Daza, Chronica, pars IV, c. 51, Valladolid 1611, pp. 257-258)
In manibus tuis, Domine, commendo spiritum meum
Vallisoleti die 29 martii anni 1606, coram me Francisco Santanderiensi, Antonius Daza nomine ordinis sancti Francisci testem produxit Iohannem Andream Sardum natione. Qui, postquam in nomen Dei iuraverat, dextera in signum crucis rite imposita, pollicitus est se veritatem dicturum de quibus certior factus esset.
Cum igitur de re interrogaretur, haec novisse testatus est: dum ipse viginti duo iam annos amplius Icosii in custodia teneretur, Matthaeum quendam Aguirrensem ad Philippum regem litteras misisse per sodalem suum Franciscum, cuius cognomen rettulit ignorare; hoc enim solum sibi compertum, illum sacerdotem esse ordinis sancti Francisci, annorum fere triginta, fuscae barbae ac mediocris staturae, natione Sardum ex oppido Sacceri. Quem indigenae, quibuscum iter faciebat, fraude eum prodiderunt et duxerunt non ad portum, unde in Hispaniam navigandum erat, sed in Turcarum fines, ubi a ministris Icositani regis captus est. Qui cum Franciscum redimi nollent, quippe quod putarent eum esse Matthaeum Aguirrensem, quem supra memoravimus, capite damnaverunt. Tum Icosium deductus est ibique consilium, quod Arabice diwan nuncupatur, decrevit ut vivus degluberetur; itaque in foveam usque ad lumbos eum iniecerunt.
Praeterea, cum Mauri et Turcae Franciscum ad supplicium ducerent atque impellerent ad fidem nostram catholicam deserendam, tum vero, sanctae fidei veritatem professus, dicebat se in hac fide esse natum et in eadem velle mori. Quae cum audissent, carnificem ilico arcessiverunt. Hic erat Graecus natione, fidei Christianae desertor atque orbus auribus, quas dictitabat olim a Christianis sibi amputatas esse; quapropter reum ipsum, quem tunc tamquam Christianum ad supplicium ferebatur, poenas pro tanto damno sibi illato pensurum. Carnifex igitur cultrum tenens ad Franciscum appropinquavit manibus revinctum et in fovea, in quam iniectus erat, iacentem, et cutem eius insecuit ab altera aure usque ad medium corpus, cum martyr, tantam saevitiam mirabili patientia perpessus, nihil nisi sacratissimum nomen Iesu beatamque Virginem Mariam invocaret vel psalmos recitaret. Dein tortor fera immanitate eum deglupsit, donec artus adortus, circumcisa cute, manus pedesque amputavit. Cum denique pectus laceraret et cutem usque ad summum stomachum diriperet, Franciscus cruciatibus ardens suspexit ad caelum et exclamavit: “In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum: redemisti me, Domine Deus veritatis”. Et his dictis emisit spiritum.
Tum demum carnifex supplicium martyris consummavit et pellem collectam ac stramentis impletam fixit in porta quae Babason dicitur. Membra et ossa eius per campos disiecta testis hic et nonnulli Christiani, qui in eadem servitute erant, quamvis diligenter conquisissent, invenire non potuerunt; postea autem reliquias illas a quibusdam constitit esse collectas ut religiose asservarentur.
RESPONSORIUM Cf. Gal 6,14; 2,20; Fil 1,29
R. Mihi autem absit gloriari nisi in cruce Domini nostri Iesu Christi, * qui dilexit me et tradidit seipsum pro me.

V. Mihi data est gratia non solum ut in Christum credam, sed ut etiam pro illo patiar.
R. Qui dilexit me et tradidit seipsum pro me.

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http://www.ofmconv.net/index.php?option=com_content&view=article&id=3897&Itemid=785&lang=es

quarta-feira, 21 de janeiro de 2015

Profissão Solene 2015

Os frades Luis Henrique e Willian Gomes da Ordem dos Frades Menores Conventuais, tem a alegria de convidar para a Celebração Eucarística onde farão os votos perpétuos na Ordem Franciscana.
Será na Paróquia São Francisco de Assis no Rio Comprido, bairro da cidade do Rio de Janeiro no dia 07 de março de 2015.
Contamos com a sua presença e a oração de todos! Paz e bem!

quarta-feira, 7 de janeiro de 2015

Ordenação Presbiteral em Nilópolis/RJ

No próximo dia 07 de fevereiro de 2015 às 10 horas em Nilópolis na Paróquia Nossa Senhora Aparecida, será ordenado presbítero da Igreja, na Ordem Franciscana Conventual, Frei Fábio Soares da Silva, OFMConv. na Celebração Eucarística presidida por Dom Frei Elias James Manning, OFMConv. (Bispo emérito de Valença/RJ).
Haverá um tríduo preparatório para a Ordenação, isto é, de quarta a sexta-feira. Durante o dia, dividido entre manhã e tarde, será visitada as casas e enfermos de cada comunidade da Paróquia e a noite encerrando as atividades com a Santa Missa na Matriz.
Será momentos de muita oração, devoção, alegria e de espiritualidade franciscana pelos bairros da cidade.
No domingo às 8:30hs acontecerá a Primeira Missa em ação de graças por um ano de profissão solene de Frei Fábio, Frei Leonardo, Frei Marcelo, Frei Michel e Frei Paulo na Comunidade Nossa Senhora de Fátima tendo como pregador Frei Sandro Roberto, OFM e a noite às 19hs a Primeira Missa na Paróquia Nossa Senhora do Perpétuo Socorro em Juiz de Fora/MG, atendida pela Fraternidade onde Frei Fábio reside, tendo como pregador Frei Lindomar de Jesus.
Durante a semana acontecerá Missas primiciais em Petrópolis (Convento São Boaventura e Carmelo São José), Rio de Janeiro (Casa de Formação São Francisco de Assis e na Paróquia São Francisco de Assis)  e em Nilópolis (Matriz e outras comunidades).
Contamos com a presença e a oração de todos! Paz e bem!







quinta-feira, 1 de janeiro de 2015

O Velho Tempo: Origem do calendário gregoriano

Por: Fernando Vieira
A todo momento fazemos referência a algum sistema de contagem do tempo sem nos darmos conta das dificuldades que surgiram para sua padronização e sua adequação com os fenômenos sazonais.
Mas qual teria sido a origem da designação dos nossos dias, como os conhecemos hoje?
Muitas perguntas surgem. Por que o ano tem 12 meses e a semana sete dias? Porque o ano começa em 1o de janeiro? Porque alguns anos são bissextos e outros não? Porque os meses e os dias da semana tem esses nomes?
A relação entre o calendário e a Astronomia é direta. Cedo, o homem sentiu necessidade de dividir o tempo para comemorar suas festas religiosas e, principalmente, para saber a época de suas atividades agrícolas e comerciais.

Os primeiros povos tinham dois sistemas básicos para contagem de longos períodos de tempo que eram baseados nos movimentos do sol e da Lua. No caso do Sol, geralmente toma-se como referência o ano trópico, cujo intervalo de tempo entre dois solstícios de verão consecutivos, hoje sabemos, é 365,24 22 dias. Já os calendários lunares são baseados nos períodos de 12 lunações, ou seja, 354,36708 dias. Uma lunação é o intervalo entre duas luas novas consecutivas e dura 29, 53059 dias.
Por algum tempo, utilizou-se exclusivamente o calendário lunar. Como para ocorrerem 12 lunações são necessários 354 dias , faltavam, ainda, cerca de dez dias para o Sol ocupar a mesma posição na eclíptica. Conseqüentemente, as estações do ano iriam ocorrer, pelo calendário lunar, a cada ano, cerca de dez dias mais cedo. Imagine o transtorno que isso traria aos povos que dependiam diretamente dos fenômenos sazonais (plantio, pesca, caça, etc)!
Ainda assim, alguns povos utilizam até hoje o calendário exclusivamente lunar, como os árabes. Já os judeus utilizam o calendário lunissolar. O mundo ocidental usa o calendário solar, embora ainda guarde alguns resquícios do antigo calendário lunar, como os 12 meses, originários das 12 lunações.
Os Primeiros Calendários Romanos
Calendário de Rômulo
Este calendário, criado por Rômulo (753-717 a.C.), tinha 304 dias divididos em dez meses, cada mês variando entre 16 e 36 dias. Posteriormente, o número de dias de cada mês teria 30 ou 31 dias, compreendendo 10 meses lunares, sendo que o ano deveria sempre se iniciar no equinócio da primavera. Ora, como o ano trópico tem 365, 2422 dias, eles deveriam ter algum sistema para corrigir o déficit de 61 dias, mas não sabemos qual era esse processo. Mesmo que houvesse algum método engenhoso, sabe-se que este calendário teve pouca duração, pois os meses flutuavam pelas estações do ano.
Os nomes dos meses foram provavelmente o único legado deste calendário:
Calendário de Numa Pompilho
Na época do imperador Numa Pompilo (717-673 a.C.), sucessor de Rômulo, foram feitas algumas modificações no calendário. Os romanos daquela época eram extremamente supersticiosos e consideravam números pares como fatídicos. Então aboliram os meses de 30 dias, que passaram a ter 31 ou 29 dias. Além disso,
aumentou-se para 12 o número de meses, sendo introduzidos Januarius (29 dias) ,em homenagem a Jano, deus com duas caras, e februarius (28 dias), deus dos infernos e das purificações. Esses meses eram, respectivamente, o décimo primeiro e o décimo segundo do ano, permanecendo o início em Martius. Com os 355 dias desse calendário, ainda havia uma diferença de 10,25 dias para o calendário solar. Para corrigir isso, era acrescentado, periodicamente, no final do ano, um mês denominado intercalar, chamado Mercedonius (segundo alguns deriva de merces - renda, imposto, porque nessa época eram recolhidos os impostos).
A periodicidade obedecia um ciclo de 24 anos chamado pompiliano, que era subdividido em períodos de quatro anos. Os anos que tinham numeração ímpar neste ciclo e o último (o 24º) tinham 12 meses de 355 dias; os restantes tinham 13 meses ( com o intercalar que poderia ter 22 ou 23 dias).
Mercedonius tinha 22 dias quando se intercalava no 2o, 6o, 10o, 18o, 20o e 22o ano do ciclo pompiliano, e 23 dias quando no 4o, 8o, 12o e 16o ano do ciclo contendo, portanto, Februarius, 28 dias nos anos ordinários, e 50 ou 51 dias nos anos com intercalação. Isso porque o mês intercalar não vinha após februarius, mas no meio deste. Depois de “23 de ferbuarius” contava-se 1, 2, 3 ... 22 ou 23 Mercedonius, e retornava-se para o 24o dia do Februarius. O ano de Numa Pompillo tinha, portanto, 12 meses com 355 dias e quando havia a intercalação, alternadamente, 377, ou 378, ou seja, num período de 4 anos, tínhamos: 355, 377, 355, e 378 dias, dando uma média de 366,24 dias.
Os 2 últimos períodos de 4 anos do ciclo de 24 anos , tinham, respectivamente, 371 e 372 dias, em vez de 377 e 378, eliminando 12 dias em 24 anos o que provocou um ano ligeiramente maior que 365 dias.
Com isso conseguiu-se um calendário complicado para o povo romano.
A intercalação dos meses e o controle dos números de dias eram atributos dos pontífices. É importante notar que estes acabaram tendo em suas mãos o poder sobre a época da investidura dos cônsules. Assim os responsáveis pela observância das regras da intercalação adiavam ou antecipavam a introdução do mês Mercedonius, primeiramente pela conveniência de prolongarem as magistraturas ou para favorecimento de amigos. Deste modo acabaram perdendo o controle sobre o calendário, e em pouco tempo o caos havia se formado.
A duração dos meses no calendário de Numa Pompillo ficou assim :
Nos 2 últimos períodos de 4 anos num ciclo de 24 anos, os anos pares tinham sua duração reduzida para 371 e 372 dias respectivamente.
Calendário Juliano
1. O ano se iniciaria em Januarius, e não mais em Martius. Para isso ele fez com que calendas januaris (1 de janeiro) coincidisse com a primeira Lua nova depois do solstício de inverno, que naquela época se dava em antediem VIII calendas januarii (25/12). Júlio César aten- deu, assim, a antigas crenças dos calendários solar e lunar.
2. O ano teria 365 dias, sendo que de quatro em quatro anos haveria um dia excedente em Februarius: o bis VI antediem calendas martii, onde antes se intercalava o Mercedonius.
3. O ano anterior ao uso do calendário juliano é conheci do como ano da confusão, pois foram feitas várias modificações nesse ano para preparar o calendário para a reforma; houve 15 meses com 445 dias.
4. Júlio César, após ser assassinado em 44 a.C., foi homenageado e, para isso, lhe foi reservado o mês Julius,antigo Quintilis.
5. Os pontífices encarregados de regular o calendário e de acompanhar as observâncias das leis erraram nas interpretações das regras do calendário e estavam tornando bissextos os anos em intervalos de três anos, ao invés de quatro em quatro. Com isso, nos 37 primeiros anos foram considerados 12 anos bisextos; 42, 39, 36, 33,30, 27, 24, 21, 18, 15, 12 e 9 a. C., quan- do deveriam ser nove: 41, 37, 33, 29, 25, 21, 17, 13 e 9, produzindo uma diferença de três dias . César Augusto (44 a.C. –37 d.C.) decretou que não se fizessem bissextos os
três anos seguintes que deveriam ser, ou seja, 5 e 1 a. C., assim como 4 d. C.
Graças a essas contribuições, o imperador foi homenageado com seu nome no lugar de Sextilis, mês em que nasceu, que passou a ter 31 dias, o mesmo número de Julius, visto que sendo imperador, como Júlio César, ambos deveriam merecer a mesma homenagem. Com o aumento no número de dias de Augustus, o prejudicado foi o Mês de Februarius, que passou a ter 28 ou 29 dias.
Calendas, Nonas e Idos
Na Roma antiga os meses eram divididos em três partes, denominadas: calendas, nonas e idos. Estas eram ainda contadas de trás para frente, e assim 2 de janeiro era antediem IV nonas januarii; 10 de março era antediem VI idus martii; e o primeiro dia do mês era simplesmente Kalenae, daí o nome calendário.
Quando o calendário romano era exclusivamente lunar, o primeiro dia das calendas (e dos meses) fazia-se coincidir com a Lua nova, as nonas na Lua crescente e os idos na lua cheia. Depois abandonou-se o sistema de contagem baseado nas fases da Lua e os dias passaram a ser predeterminados. As calendas passaram a corresponder ao primeiro dia do mês, já as nonas e os idos aos dias 7 e 15 nos meses de março, maio, julho e outubro, e aos dias 5 e 13 nos outros meses.
Calendário Gregoriano
Mesmo após a reforma juliana, havia algumas incorreções que só se tornaram apreciáveis depois de muitos séculos.
Com a reforma juliana passou-se a considerar o ano com 365 dias, havia a intercalação de quatro em quatro anos de um ano com 366 dias, o que tornava na média a duração do ano com 365,25 dias. Mas como o ano trópico tem 365 dias, 5 horas, 48 minutos e 47,5 segundos , restando, portanto, uma diferença de 11 minutos e 12,5 segundos, a cada quatro anos aumentava-se 24 horas, quando na verdade deveria aumentar-se 23 horas, 15 minutos e 10 segundos.
Com essa diferença temos, a cada 128,5 anos, um atraso de um dia nas datas dos equinócios e solstícios.
Em 325 d. C., quando o Concílio de Nicea se reuniu para definir a época da Páscoa, entre outros assuntos, já se havia percebido que o equinócio da primavera, fixado por Júlio César para 25 de março, estava ocorrendo já em 21 de março . Os bispos então refixaram o equinócio da primavera para 21 de março nos anos comuns, e 20 de março nos anos bissextos. Mas isso apenas atualizava o equinócio, não corrigindo ainda a duração do ano.
Foi somente em 1582 que o papa Gregório XIII (1512 –1586) efetuou a reforma no calendário, quando já havia um atraso de 10 dias da data do equinócio (estava ocorrendo em 11 de março, ao invés de 21 de março).
As modificações introduzidas com a reforma gregoriana foram as seguintes:
1. Supressão de dez dias do calendário. O dia seguinte à quinta-feira, 4 de outubro de 1582, passou a ser sexta-feira, 15 de outubro de 1582, para que o equinócio voltasse a concordar com a deliberação do Concílio de Nicea.
2. Ausência de anos bissextos durante três anos em cada período de 400 anos. O primeiro destes ciclos começou em 1600, que foi bissexto, mas 1700, 1800 e 1900 não foram bissextos, já 2000 será. Desse modo, após três anos seculares comuns, haverá um bissexto. Assim só serão bissextos os anos seculares divisíveis por 400. No calendário juliano, todos os anos seculares eram bissextos.
3. Contagem dos dias através da designação dos números cardinais 1, 2, 3, ... pela ordem e seguidamente (e não mais por calendas, nonas e idos).
Há ainda uma diferença residual de 2 horas, 43 minutos e 2 segundos a cada 400 anos, o que produz um acréscimo de um dia a cada 3.532 anos. Isso deverá tornar bissexto o ano 400, embora esta questão não tenha sido tratada pela reforma gregoriana.
Algumas publicações usam a expressão “velho estilo” e “novo estilo”, referindo-se a ano juliano ou gregoriano, respectivamente.
A reforma gregoriana não foi aceita de imediato. Vários povos se opuseram a ela, principalmente os não católicos.
Os católicos, como Portugal e Espanha, aceitaram de imediato, em outubro de 1582; a França, em dezembro de 1582; já a Alemanha e a Áustria, em 1584; Hungria, em 1587; Inglaterra, em 1752; Suécia, em 1753 e a Rússia, em 1923. Esta última teve que eliminar 13 dias do seu calendário.
A Era Cristã
Os romanos começavam a contagem dos anos a partir da fundação de Roma, em 753 a.C. (era romana). Este sistema foi usado também por povos conquistados pelos romanos por muito tempo, embora existissem outros como a era Nabonassar ou a de César. No século VI d.C., um monge grego chamado Dionísio propôs que se iniciasse a partir do nascimento de Cristo. Para tanto, ele fez cálculos para saber em que ano Cristo teria nascido, o que era uma tarefa muito difícil. Ao final, sugeriu que se começasse a era cristã a partir do ano 754 da fundação de Roma. Passados 1.200 anos de Dionísio, os cronometristas descobriram que ele havia cometido um erro de quatro anos para menos, mas o sistema não foi alterado. Cristo nasceu provavelmente no ano 4 a. C. da era cristã.
A Semana
São necessários sete dias, aproximadamente, para a Lua ir de uma fase a outra, e parece que esse foi o motivo para a semana ter sete dias .Esta divisão era, ainda na antiguidade, quase universal. Na Roma antiga era chamada “Septmana”-sete manhãs. Os babilônios talvez tenham sido os primeiros a utilizá-las. Eles deram como nomes desses dias os mesmos dos planetas que conheciam (os cinco planetas
visíveis a olho nu que conhecemos hoje, acrescidos do Sol e da Lua). Esta prática, muito antiga, já era usada pelos babilônios. Foi adotada pelos romanos e outros povos europeus influenciados por estes.
Em espanhol e em francês foi alterada a nomenclatura do domingo e do sábado; a justificativa é a mesma da língua portuguesa (ver adiante).
Na língua saxã, Tiw, Wonden, Thor e Friga representam os deuses correspondentes na mitologia nórdica a Marte, Mercúrio, Júpiter e Vênus. Esta língua influenciou as línguas inglesa e alemã. Como vemos, os dias da semana estão ordenados da seguinte maneira: dia do Sol , dia da Lua, dia de Marte, dia de Mercúrio, dia de Júpiter, dia de Vênus e dia de Saturno. Notamos que aparentemente esta ordem não tem nenhum sentido. No sistema aristotélico, a ordem de afastamento dos “planetas” da Terra era: Lua, Mercúrio, Vênus, Sol, Marte, Júpiter e Saturno. Esta ordem foi corretamente deduzida pela velocidade destes astros na esfera celeste.
Esta origem atribui-se ao hábito, na antiguidade, de dedicar-se cada hora e cada dia a um planeta que influenciaria esta hora ou este dia. Os planetas eram ordenados do mais afastado para o mais próximo; o planeta que influenciaria a primeira hora do dia era também o planeta daquele dia.
Por exemplo: o dia em que sua primeira hora fosse atribuída ao Sol era obviamente “dia do Sol”, a segunda hora, a Vênus, a terceira, a Mercúrio, a quarta, à Lua,
a quinta, a Saturno, a sexta, a Júpiter, e a sétima, a Marte. Aí se repetia o ciclo; a oitava ao Sol, e assim por diante. Para saber qual seria a primeira hora (e as seguintes) do dia, e conseqüentemente o “planeta do dia”, usava-se a “estrela dos magos”, ou heptacorda, uma figura cabalística.
A língua portuguesa não dividiu os dias segundo o nome dos planetas, porque no começo do Cristianismo a Páscoa durava uma semana, sendo o trabalho reduzido ao mínimo possível e o tempo destinado exclusivamente a orações. Esses dias eram os “feriaes”, ou seja, feriados. Para enumerar os “feriaes”, começou-se pelo sábado, como os hebreus faziam . O dia seguinte ao sábado seria o feria-prima (domingo), depois seria o segunda-feria, e assim por diante. O sábado origina-se de Shabbath, dia do descanso para os hebreus.
O imperador Flávio Constantino (280-337 d.C.), após se converter ao Cristianismo, substituiu a denominação de Dies Solis ou Feria-prima para Dominica (dia do Senhor), que por sua vez foi adotada por povos latinos.
(Artigo extraído do jornal “Correio Extraterrestre”, edição nº 31, de fevereiro de 1998).
Fonte: http://sincronariodapaz.org/altera/artigo/_arquivos/O%20Velho%20Tempo.pdf

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